Ya estamos de vuelta

Atrás queda el 2017 y nuestro presente se llama 2018

¿Año nuevo, vida nueva? ¿Por qué?

Es cierto que el cambio de año se ha interpretado, desde hace siglos, como un cambio de ciclo. Cuando los ciclos cambian, hablo desde el punto de vista místico de la vida, parece que un engranaje se mueve y la maquinaria del “reloj” gira. Este “cambio” nos lleva a desear nuevas cosas, nuevos propósitos, nuevos deseos, nuevas expectativas… Creo que esto no esta mal para nuestro propio crecimiento, pero también debemos valorar qué tenemos actualmente, qué nos hace felices y lo que nos crea infelicidad, eso es lo que debemos modificar en nuestra nueva etapa de propósitos.

Quiero decir: “¿Vida nueva?” Esta frase me lleva a pensar: “Romper con todo y empezar de cero”. ¿Por qué?. Yo prefiero hacer un repaso del año, valorar todo lo positivo y seguir cultivándolo, darme cuenta de lo negativo y desecharlo para mi “nuevo ciclo”. Por supuesto en este nuevo ciclo caben todos nuestros nuevos deseos, todas nuestras nuevas metas.

Hay veces que como seres humanos tenemos la necesidad de ver más allá y de desear para nosotros mismos cosas buenas que nos hagan sentir bien, pero esto no significa que nuestra vida actual no tenga cosas maravillosas. Por este motivo creo que lo correcto seria decir:

Año nuevo, vida mejorada

“La felicidad consiste, principalmente, en conformarse con la suerte; es querer ser lo que uno es”.

-Erasmo de Rotterdam

El paso de los años, la edad, la madurez, nos hace ser más selectivos y tener más claro cuáles son nuestros deseos, qué persona somos y fomentar todo lo que queremos atraer para nosotros mismos. Es cierto que El Año Nuevo puede ser un buen momento para tomar las riendas y tomar decisiones, pero también es algo que podemos hacer cualquier día de nuestras vidas. No es fácil sentarse un día cualquiera y hacer un repaso de ¿Quiénes somos? y ¿Qué queremos realmente?

El ser humano por naturaleza nace “insatisfecho”. Esto es uno de los puntos dónde puede radicar parte de nuestra infelicidad.

¿A qué viene todo esto?

Nuestros deseos no pueden convertirse en nuestros enemigos. Desear es algo maravilloso pero cuando se desea algo uno debe saber qué desea y porqué.

Por un lado cabe el “fracaso”, desear algo y que no llegue a producirse.

Por otro lado está el éxito de conseguir un sueño y una vez conseguido pasar efímeramente por él. Una vez conseguido dejas de valorarlo. A esto me refiero cuando digo que es importante saber qué se desea. Porque nos podemos convertir en una persona incansable de deseos pero continuamente insatisfecha. Convertirnos en una persona deseosa por vicio.

Parte de nuestro trabajo para conseguir ser una persona feliz, es valorar cuando cumplimos un sueño. Creo que los deseos, los sueños, no son más que el peaje para ser felices. Realmente lo que buscamos es nuestra Felicidad, ahí radica todo. Por eso creo que los sueños son la vía perfecta para conseguirlo. Pero no podemos desviarnos del camino y debemos saber realmente qué es lo que buscamos y para qué. Nuestra felicidad.

Por todo esto, lo que realmente quería contaros, antes de que esto se convirtiera en una “terapia moralista”, es:

Una vez hemos conseguido uno de nuestros sueños, debemos pararnos y saber disfrutarlo, saber vivirlo antes de poder desear algo nuevo que nos haga pasar por encima de nuestro deseo conseguido. Así no seremos unos insatisfechos toda nuestra vida.

Para, valora tus sueños y tus metas conseguidas. Vívelas, disfruta de ellas y siéntete afortunado. Luego… sigue deseando y sigue poniéndote nuevas metas, siempre sin olvidar todo lo que llevas conseguido.

Esta actitud te servirá de impulso para conseguir nuevas cosas. Afianzará la confianza en ti y el positivismo, esto atraerá nuevas cosas buenas para ti.

Esta es mi manera de ver la vida y quiero compartirla con vosotros y que os sirva de igual manera. Continuamente veo a mi alrededor personas que tienen infinitas cosas buenas pero no terminan de ser felices porque están insatisfechos. A mi seguramente también me ha pasado en muchas ocasiones y me seguirá pasando, pero la vida te hace cambiar y darte cuenta de que la clave es  SER FELIZ. Empiezas a valorar y a ver de diferente manera muchas cosas.

¿De qué te sirve desear algo si cuando lo has conseguido no te sirve para nada, ya lo has olvidado?

“La vida no está hecha de deseos y sí de los actos de cada uno”.

-Paulo Coelho

Dicho esto…

El Año Nuevo se celebra en multitud de culturas desde hace siglos, en todas aquellas que adoptamos un calendario anual.

En Europa llegó con el gobernador de Roma, Julio César. A través de un decreto marcó el día 1 de enero para celebrar la festividad que marca la transición del año antiguo para el nacimiento del nuevo año. ¿Por qué enero? El mes, curiosamente, tiene origen en el nombre de la divinidad Jano, dios de las puertas, los comienzos y los finales.

El Año Nuevo también se conoce como  Revéillon, mucho más romántico, esta expresión viene del francés del término réveiller, su significado es despertar. Muy acertada desde mi punto de vista, hay veces que necesitamos despertar algo dentro de nosotros que nos haga romper con nuestra zona de confort y perseguir nuevas inquietudes.

En España:

12 uvas

Es una tradición de origen español, extendida a otros países hispanoamericanos como México, Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Perú, Colombia, Puerto Rico o Costa Rica. Aunque en cada lugar tienen sus costumbres adicionales.

Las 12 uvas se remontan, que sepamos, hasta el 1894 dónde ya se hablaba de ellas. Un diario llamado “El Imparcial” de ideología liberal publica un artículo llamado  “Las uvas bienhechoras”, en el que se habla de la costumbre “importada de Francia, que ha adquirido entre nosotros carta de naturaleza”.

Realmente no me queda claro si es una costumbre importada de otros lugares que hemos tomado como nuestra o fuimos nosotros los pioneros de esta tradición. Hay muchas opiniones en este tema. ¿Cuál es la real?…

Se piensa que era una costumbre burguesa la de tomar una “uva de la suerte” por cada campanada para despedir el año y recibir el año nuevo. Esta costumbre se extendió a todo el resto de “las clases populares” aunque parece que en un principio les servía de burla hacia la clase alta.

Normalmente cada “Noche Vieja” tomo las uva en diferentes lugares del mundo aunque en cada lugar la tradición es diferente.

Por ejemplo:

En Italia

Lentejas estofadas con pata de cerdo

O mejor dicho “Cotecchino con Lenticchie”.

En Italia la tradición es que después de la cena de Noche Vieja, una cena por cierto contundente como en la mayoría de países, tras las 00:00 en punto del año pasado, en la media noche del 1 de enero se sirve un guiso de lentejas para atraer la buena suerte y el dinero.

Es comprensible que cuando llega este momento los estómagos están algo saturados y es tarea difícil ingerir dicho plato, así que muchos italianos optan por comerlas durante el 1 de enero o incluirlas en el menú de la cena de Noche Vieja.

Esta peculiar tradición de comer lentejas tiene relación con el hecho de desear suerte y riqueza para el año venidero, y se remonta a la Roma Antigua. Los romanos, hace siglos, regalaban por estas fechas un pequeño bolso de cuero para atarlo a la cintura, y que estaba lleno de lentejas. ¿Por qué lentejas y no otra legumbre? Todo reside en la forma de la lenteja redonda y plana, esto les llevaba a desear que a lo largo del año estas lentejas se convirtieran en monedas.

Otra de las costumbres peculiares de los italianos, algo peligrosa, es una vez han brindado por el año nuevo tirar dicha copa por la ventana. Sí, tal cual, por la ventana. Espero que sea solo el liquido y la copa la reserven en casa.

Hace unos años tuve el placer de disfrutar de esta Noche Mágica en Venecia en la famosa Plaza de San Marcos, es algo muy recomendable. El ambiente es inmejorable, toda la plaza se convierte en un festival de luz y música, montan un gran escenario donde se suceden las actuaciones. Realmente Mágico.

Esta costumbre de comer lentejas también se hace en Chile.

Es una experiencia increíble poder disfrutar de momentos tan señalados en el año en diferentes lugares rodeada de diferentes culturas y costumbres.

¿Cuáles han sido vuestros propósitos para este nuevo año?

Contarme qué os habéis propuesto.

Os mando toda la energía y toda la fuerza para que consigáis cumplirlos y disfrutéis de ellos.

Os espero como cada domingo en nuestro rinconcito a escondidas.

Piensa siempre en positivo. Nos espera un año increíble.

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”.

-Madre Teresa de Calcuta

Cristina Alarcón

 

Fotógrafo: José Luis García-Pérez

Aquí “El Fotógrafo”, fotografiado. 😉